martes, 26 de abril de 2011

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Y así termina la historia, con tus sonrisas y el tiempo que dura una ausencia. Te busqué por todas partes, incluso las más lejanas. Te encontré, y esté donde esté, siempre me duermo con tu mirada. Con nuestras miradas habíamos inventado promesas; juntos, éramos nuestros mañanas. Desde ahora, sé que los sueños más locos se escriben con la tinta del corazón. He vivido allí donde los recuerdos se constryen entre dos, al abrigo de las miradas, en el secreto de una sola confidencia donde tú aún reinas. 
Tu me diste lo que yo no sospechaba: un tiempo donde cada segundo de ti contará en mi vida mucho más que cualquier otro segundo. Yo pertenecía a todos los pueblos, pero tú inventaste un mundo. Te he querido como nunca imaginé que fuese posible. Los momentos que tú me has dado llevan un nombre: la maravilla. Todavía lo llevan, y están hechos de tu eternidad. Incluso sin ti, nunca más volveré a estar solo, ya que tú existes en algún lugar
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